¿Por qué agradecer a Dios por los terremotos?

Hemos estado comentando estas semanas recientes los videos de ciertos pastores de iglesias “cancelando” huracanes dirigidos a comunidades donde viven, solo para que queden como la farsa que en realidad son.

Mientras he escrito sobre todo esto también se dio un terremoto en México y, como comenté la semana pasada, empezamos a tener nerviosismo por lo que puede pasar y si la segunda venida de Cristo se acerca.

Por tanto he decidido reproducir dos artículos científicos sobre el porqué de los terremotos y los huracanes, con el propósito de quitarnos de la mente que de alguna forma son debido al pecado o la ira de Dios sobre los pecadores.

Sé que para los no científicos leer esto puede ser aburrido, pero les ruego hagan un esfuerzo de por lo menos comprender que las dos razones dadas en el párrafo anterior no tienen nada que ver  con lo que en realidad sucede.

Dios los bendiga,

Andrés Carrera

¿POR QUÉ AGRADECER A DIOS POR LOS TERREMOTOS?

Por Dr. Hugh Ross

Fundador y Presidente, Reasons to Believe

Artículo original:

Another Reason to Thank God for Earthquakes

26 de Septiembre de 2016

Los terremotos pueden ser aterradores, incluso los relativamente pequeños. Hace muchos años, cuando Kathy y yo estábamos viviendo en una casa adosada, hubo un terremoto de magnitud 6,1 y estábamos situados justo encima del epicentro. El terremoto nos despertó inmediatamente y nos sacudió violentamente. Causó que los cajones de la cómoda de nuestro dormitorio volaran por la habitación, golpearan la pared opuesta y se astillaran. Sin embargo, gracias a los códigos de construcción de California, no hubo daños a nuestra casa y ningún miembro de nuestra familia sufrió alguna herida.

Ya que vivo en un estado que tiene un gran riesgo de tener terremotos, frecuentemente me hacen la pregunta: ¿Por qué un Dios todopoderoso y que ama a la humanidad nos ha puesto en un planeta que está sujeto a terremotos? Mi respuesta es que, dadas las leyes de la física que Dios eligió para el universo: -las leyes que han sido optimizadas para la rápida y eficiente conquista y eliminación permanente del mal y el sufrimiento (1) los terremotos son esenciales para hacer posible la vida avanzada.

Vemos la benevolencia de Dios en que el número y la intensidad de los terremotos están en los mejores niveles posibles para el bienestar de los seres humanos.

Para que la vida avanzada exista en absoluto (o para que cualquier tipo de vida primitiva exista por un período de tiempo que exceda de unos pocos millones de años), la corteza terrestre debe romperse fácilmente en placas móviles que puedan deslizarse tanto por encima como por debajo,  una de la otra. Estos movimientos deslizantes producen terremotos.

Los geofísicos y los astrónomos planetarios se refieren a:

  1. a corteza de la Tierra rompiéndose y dividiéndose en placas, y a
  2. los movimientos de las placas, como tectónica de placas.

Sin la tectónica de placas:

  1. los nutrientes esenciales para el soporte de la vida a largo plazo no pueden ser reciclados. (2)
  2. no es posible para la atmósfera de un planeta el mantener todos los ingredientes que necesita la vida avanzada. (3)
  3. no es posible compensar la luminosidad creciente del sol para que la temperatura de la superficie de la Tierra permanezca en niveles que la vida pueda tolerar. (4)

El sol se ilumina al fusionar el hidrógeno para que se convierta en helio en su, horno nuclear. Los porcentajes de luminosidad o brillo en el eje y son relativos a la luminosidad presente del sol.

El principal medio por el cual la tectónica de placas compensa la creciente luminosidad del sol es a través de la erosión de los silicatos expuestos. Los silicatos se forman cuando el agua hace el tipo correcto de contacto químico con los basaltos. Los silicatos son más livianos que los basaltos y por lo tanto tienden a flotar sobre ellos. La combinación de esta flotación más la tectónica de placas hace que la roca de silicato se eleve por encima del nivel del mar. La producción continua de silicatos y la tectónica de placas resulta en que progresivamente más y más material de silicato se eleve por encima del nivel del mar.

Como explico con cierto detalle en mi libro Improbable Planet (5), la lluvia que cae sobre rocas de silicato genera una reacción química por la que el dióxido de carbono atmosférico reacciona con los silicatos para producir carbonatos y arena.

El primer beneficio de esta reacción es la eliminación de la atmósfera del poderoso gas de efecto invernadero dióxido de carbono. En consecuencia:

  1. a medida de que el sol ilumina más, la atmósfera de la Tierra se vuelve progresivamente menos eficiente en atrapar la radiación de calor del sol.
  2. La erosión del silicato hacia carbonatos y arena, por lo tanto, es un factor principal en la compensación de la creciente luminosidad del sol,
  3. de modo que la temperatura en la superficie de la Tierra permanezca ideal para la vida.

El segundo beneficio es la producción de carbonatos y arena de valor industrial. Mientras que la erosión del silicato es el factor más importante en la compensación por el brillo creciente del sol, no es suficiente por sí mismo. Para completar la compensación necesaria, grandes cantidades de carbono biosférico (carbono asegurado en los tejidos de los organismos vivos y muertos) deben ser enterradas lo suficientemente profundo dentro de la corteza terrestre para evitar su descomposición, devolviendo dióxido de carbono a la atmósfera.

Hace varias décadas, los geólogos señalaron que las inundaciones y las erupciones volcánicas entierran enormes cantidades de carbono biosférico. Sin embargo, hasta hace poco habían pasado por alto un contribuyente igualmente importante al entierro de carbono biosférico. En la edición de junio de la revista Geology, se informó que un equipo de nueve geocientíficos midió la cantidad de carbono biosférico que había sido enterrado por los deslizamientos de tierra y las inundaciones causadas por el terremoto de magnitud 7,9 de 2008 que ocurrió en Wenchuan, China. (6)

El terremoto provocó masivos deslizamientos de tierra que rápidamente enterraron la vegetación de las laderas de las colinas y el suelo orgánicamente rico. La descarga de carbono biosférico del río se duplicó en las porciones lejanas corriente abajo de los ríos que fluían alejándose del sitio del terremoto. En su documento de investigación, el equipo llegó a la conclusión de que los grandes terremotos son en realidad un factor principal en la extracción de dióxido de carbono de la atmósfera. (7)

El equipo de nueve geocientíficos por lo tanto nos ha dado otro elemento para añadir a nuestra lista de agradecimiento por el Día de Acción de Gracias. Podemos agradecer a Dios por todos los grandes terremotos que han ayudado a mantener nuestro planeta fresco, a pesar de que el sol está volviéndose progresivamente más luminoso. También podemos agradecer a Dios que los terremotos son lo suficientemente poderosos y numerosos como para proveer la compensación necesaria para nuestro progresivamente más luminoso Sol, pero no tan poderosos y numerosos que nos dificulte vivir en las ciudades. Debido a que la Tierra posee seis clases diferentes de agua líquida, los océanos de la Tierra teniendo extensiones y profundidades exactamente correctas, y la corteza de la Tierra poseyendo las exactamente correctas tipos y abundancia de minerales, la producción de talco ocurre en las zonas de subducción entre las placas tectónicas y lubrica suficientemente esas placas tectónicas para que no ocurran terremotos tan fuertes que destruirían civilizaciones.

Tenemos tanto que agradecer a Dios. El descubrimiento del equipo de nueve geocientíficos establece aún más evidencia que demuestra que cuanto más estudiamos e investigamos el libro de la naturaleza, más elementos acumulamos para agregar a nuestra lista de cosas por las cuales debemos expresar agradecimiento por la generosa y amorosa provisión de Dios.

Referencias:

(1) En mi libro Why the Universe Is the Way It Is (Grand Rapids: Baker, 2008), 165–91, explico cómo y por qué las leyes de la física están afinadas para facilitar una rápida y eficiente conquista y eliminación del mal y el sufrimiento.

(2) Hugh Ross, Improbable Planet: How Earth Became Humanity’s Home (Grand Rapids: Baker, 2016), 137–39.

(3) Ibíd., 165–97.

(4) Ibíd., 143–64.

(5) Ibíd., 160–62.

(6) Jin Wang et al., “Earthquake-Triggered Increase in Biospheric Carbon Export from a Mountain Belt,” Geology 44 (June 2016): 471–74, doi:10.1130/G37533.1.

(7) Ibíd., 471.