¿Y si no hubieran huracanes?

Amigos,

En esta semana voy a volver por última vez al tema de los huracanes, solo para dejarles información científica de porque se dan y que es lo que consiguen para nosotros en el afán de que dejemos de lado todas estas cosas que predicadores dijeron acerca del huracán Irma con una ignorancia que asombra.

Dios los bendiga,

Andrés 

¿Y SI NO HUBIERAN HURACANES?

Por:   Dr David Rogstad (I)

Artículo original:

What If There Were No Hurricanes?

1 de Enero de 2006

Quienes han sido afectados durante la reciente temporada de huracanes en Norte América probablemente preferirían nunca más experimentar algo mayor a una leve lluvia.

Un alto número de muertos, impactantes pérdidas de propiedades, y espantosas devastaciones hacen que estos ciclones tropicales sean merecedores de su reputación de “desastres naturales” o “actos divinos”.

Las personas en todos los lugares se preguntan:

“Si Dios es tan poderoso y ha diseñado el mundo, ¿por qué son los huracanes una parte de Su buena creación?”

Esta pregunta merece una respuesta completa y compasiva,1 pero este corto artículo trata brevemente solo un aspecto de este tema tan complicado:

¿Cómo sería la vida en nuestro planeta si no hubiera huracanes?

La evidencia científica sugiere que probablemente es la velocidad de rotación de la Tierra  lo que tiene el mayor efecto en cuanto al número e intensidad de tormentas que el planeta genera cada año. 2

Si su velocidad cambiara por solo dos horas por día, realizando una rotación cada 26 horas en vez de cada 24, la cantidad de tormentas violentas, incluyendo tormentas eléctricas  y huracanes, sin duda disminuiría. (Por otro lado, una rotación más rápida produciría una mayor cantidad de tormentas que además serían más devastadoras.) Quizás así los huracanes desaparecerían completamente, y los humanos vivirían en un ambiente mucho más benigno. ¿O no sería así?

Existe evidencia de que un planeta sin huracanes –tan devastadores como son- pudiera no ser una mejor condición.

Nuestro planeta recibe beneficios de las enormes tormentas (de las cuales los huracanes son los más severos) incluyendo estos cinco:

Suficiente lluvia para hidratar la tierra. Áreas principales del mundo dependen de fuertes tormentas para proveerse de agua para las necesidades básicas.

Fertilizante para las plantas, proveniente de los rayos. Los rayos de las tormentas eléctricas convierten el nitrógeno del aire a una forma del gas que las plantas pueden usar para alimentarse. Sin ello, muchas plantas no podrían crecer sanas. Hay que tener en cuenta que las plantas son el fundamento de la cadena alimenticia de la humanidad.

Los incendios producidos por los rayos limpian bosques y praderas. Los incendios ayudan a mantener de manera natural la diversidad entre las formas de vida, diversidad necesaria para una ecología estable, al quemar los árboles y plantas viejos y estimular así el crecimiento de nueva vegetación necesaria para la alimentación.

Los fuertes vientos podan los bosques. Además del efecto de los incendios, los vientos sacan de raíz a los árboles más débiles  y abriendo el follaje de los bosques para permitir una mayor diversidad de plantas y animales.

Lluvias que terminan con sequías.  Tormentas severas, como los huracanes (llamados monzones, tifones, o ciclones en otras partes del mundo) proveen inmediatas y abundantes reservas de agua que terminan con años de sequía.

La velocidad de rotación de la Tierra es lo suficientemente rápida como para proveer la cantidad y los tamaños exactamente correctos de tormentas para mantener una gran diversidad de vida. Pero esta provisión trae ocasionalmente huracanes con efectos locales trágicos. En vez de acusar a Dios de haber realizado un mal diseño, o afirmar que El no existe o que a Él no le importa, quizás la mejor reacción sea la investigación para proveer los recursos para proteger mejor a las personas que residen en regiones propensas a tener huracanes.

(I.) El Dr. Dave Rogstad recibió su doctorado en Física de Caltech (California Institute of Technology), y trabajó durante más de 30 años para el Jet Propulsion Laboratory de la NASA. Aunque está jubilado, Dave continúa trabajando como miembro del directorio de Reasons to Believe, y participa regularmente en varios podcasts de RTB. 

Referencias

  1. Lea

Ronald H. Nash,  Faith & Reason  (Grand Rapids, MI: Zondervan, 1988), 177–221

Kenneth Richard Samples, Without a Doubt (Grand Rapids, MI: Baker, 2004), 239–53; Hugh Ross, The Creator and the Cosmos, 3rd ed. (Colorado Springs, CO: NavPress, 2001), 175–99

  1. A. Navarra and G. Boccaletti, “Numerical general circulation experiments of sensitivity to Earth rotation rate,”  Climate Dynamics   19 (2002): 467–83.