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Testigos de Jehova (1)

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Por: Andrés Carrera

He recibido algunas peticiones de que tratemos el tema de algunas organizaciones religiosas que aparecen como cristianas, pero que tienen  doctrinas muy diferentes a las que la Biblia enseña.

Empezaremos con los Testigos de Jehová, y antes que nada, haré una reseña histórica para que sepamos de dónde vienen. Esta reseña será un resumen de varios libros y páginas web que hablan sobre el tema, y en la cual todas ellas coinciden.

Los Testigos de Jehová son una organización fundada en 1879 por Charles Taze Russell, un lencero de Pittsburgh. Russell nació en 1852, descendiente de escoceses e irlandeses. Fue miembro activo de la Iglesia Congregacional. A los diecisiete años, tratando de convertir a un ateo, perdió él mismo su fe en Dios. Russell había estado obsesionado por el pensamiento de los horrores del infierno. Aún como ateo, no dejaba descansar su Biblia. A los veinte años comenzó a predicar “la buena nueva sin infierno”. En 1879, al fundar su nueva religión, se adjudicó el nombre de “Pastor Russell”.

Russell no era un especialista en las Escrituras ni conocía el idioma griego. En la ciudad de Hamilton, mientras era interrogado por un juzgado, afirmó bajo juramento que era un experto en las Sagradas Escrituras y que conocía perfectamente el griego. Le dieron un Nuevo Testamento en ese idioma y, al fin del interrogatorio, se vio obligado a aceptar que ni siquiera sabía el alfabeto griego. Tampoco sabía latín o hebreo. Escribió mucho sobre la Biblia, pero cualquier especialista hoy en día, leyendo sus obras, estará de acuerdo en afirmar que sus explicaciones de los textos sagrados son en general inadmisibles con el sentido obvio de las palabras del texto. Russell nunca fue un especialista en la Biblia. Tampoco vivió una vida santa, como esperaríamos de un fundador religioso. Sus seguidores escribieron: “Russell tuvo una poco frecuente capacidad para los negocios. Antes de cumplir los treinta años, ya había extendido notablemente la tienda de ropa de su padre en Alleghany, Pennsylvania, y en poco tiempo estableció cuatro más. Cuando tuvo treinta años vendió la cadena de negocios por 250,000 dólares, que llevados al dinero actual hacen algo más de un millón de dólares” (Marley Cole, Jehovah’s Witnesses, 73). También era un experto haciendo dinero con inversiones en minas e inmuebles, y con la venta de libros. Hasta llegó a vender a muchísimos crédulos agricultores lo que él llamó “el trigo de oro”, a sesenta dólares la bolsa; descubierto el fraude por las autoridades federales, tuvo que devolver el dinero (Leslie Rumble, Radio Replies, 2:1, 352). En 1911, el periódico Brooklyn Daily Eagle publicó una caricatura de Russell con la leyenda: “Si el Pastor Russell puede hacer un dólar por medio kilogramo del ‘trigo de oro’, ¿cuánto hubiese podido hacer vendiendo ‘acciones y bonos de oro’ como director en el viejo ‘Banco la Unión’?”. Russell le hizo juicio al periódico por calumnia, pero perdió el caso. Por entonces comenzó a predicar la Aurora del Milenio. Sus seguidores, por este motivo, comenzaron a ser llamados “los auroristas del Milenio”. No mucho después Russell adoptó el nombre de “Sociedad de Difusión ‘La Atalaya de Sión’”. En 1896 este nombre se cambió por el de “Sociedad Bíblica de Difusión ‘La Atalaya’”. Por algún tiempo Russell pensó que aún mejor sonaba “Asociación del Púlpito del Pueblo”. En 1914 un nuevo cambio de nombre los llevó a denominarse “Asociación Internacional de Estudiantes de la Biblia”. El “Pastor Russell” murió en 1916.

Al morir, Russell fue sucedido como jefe de la organización por un hombre llamado Joseph Franklin Rutherford, que se autodenominó “Juez”, aunque nunca ocupó oficialmente semejante puesto en la sociedad civil. El 8 de Mayo de 1918, junto con otros “russellitas”, fue arrestado por espionaje y más tarde sentenciado a veinte años de prisión por predicar la desobediencia e insubordinación en el ejército y la armada americanas. Fue liberado después de nueve meses en la prisión federal de Atlanta. El Diccionario de la Iglesia Cristiana Oxford dice que Rutherford “era descendiente de una familia de bautistas del condado de Morgan, Missouri”. Aun cuando “el Juez” nunca estudió, consiguió una licencia como abogado en 1892. Más de una vez defendió a Russell en las cortes y se convirtió así en un provechoso seguidor del grupo religioso. En 1917, después de la muerte de Russell, se convirtió en la cabeza del movimiento. Bajo su gobierno, la organización adquirió un creciente toque revolucionario. Rutherford era acusado frecuentemente de prácticas fraudulentas, aún por sus mismos seguidores. Ante el fracaso de la profecía de Russell sobre la Segunda Venida de Cristo en 1914, profecía a la que él había dado toda credibilidad, explicó a sus adherentes que Jesucristo había venido precisamente en ese año, pero de manera invisible…, y que el encuentro final entre Dios y Satanás (el famoso Armagedón) era inminente, aunque no se arriesgó a dar fechas. Fue “el Juez” quien en 1931 proclamó el nuevo nombre de “Testigos de Jehová”, y comenzó a proclamar el slogan: “Millones que ahora viven no morirán jamás”. Ciertamente él no fue uno de ellos, pues murió en 1942 en la mansión que había hecho construir en San Diego como residencia oficial de Jesucristo, cuando Él volviese como juez de vivos y muertos.

Rutherford fue seguido en su cargo por Nathan Homer Knorr, quien había estado en el Comité de Directores desde 1934. Knorr comenzó con un programa de renovación y de relaciones públicas que trajo como resultado un gran número de conversos. Los evangelizadores que ahora iban de puerta en puerta ya no llevaban gramófonos ni cintas de las predicaciones de Rutherford. En su lugar, los miembros, recibían una fuerte instrucción en el arte oratorio, apologética, y sobretodo en el arte de vender libros, que les permitió ser maestros en presentar y vender sus biblias. La táctica de imponerse e intentar entrar casi a la fuerza en cada casa fue abandonada: ahora los predicadores debían acariciar el perrito, ser amables y aceptar de buena gana, si era necesario, un rechazo poco cortés o un portazo en la cara. Se debe invitar a la dueña de casa a comprar una revista o una copia del libro “Que Dios sea Veraz”, una exposición de 320 páginas de muy extraña teología. Más de diez millones de copias fueron impresas para la primera edición de 1946, y se dice no sin fundamento que al día de la fecha se han vendido varias veces esa cantidad. Knorr murió en 1977 y fue sucedido por Frederick Franz, quien continuó con la política de su predecesor y quien a su muerte, acaecida en 1993, fue sucedido por Milton Henshel.

Su estructura es verticalista. La forman las bases de predicadores hasta las cúpulas superiores de congregaciones: circuitos, distritos, sucursales, zonas y el denominado “cuerpo gobernante” con sede oficial (Watch Tower) en Brooklyn, New York. Es una sociedad anónima de características mercantiles. La forman doce personas.

El trabajo de base, predicación y venta de publicaciones son las congregaciones de aproximadamente 100 personas por grupo. Cada una de estas congregaciones están dirigidas por un siervo ministerial (administrador del local, aseo, organización semanal de las reuniones, etc.). Le sigue en jerarquía el cuerpo de ancianos o presbíteros, que son los encargados de velar por la conducta de los miembros y controlar el grado de participación de los mismos en lo que respecta a la divulgación de sus ideas o “predicación”. Éstos forman el comité judicial, que posee la función de amonestar o en caso extremos expulsar a aquellos que disienten de las doctrinas básicas o que se hayan visto involucrados en pecados graves.

El circuito lo forman de 20 a 25 congregaciones y lo dirige el superintendente o “siervo de circuito”. Por encima de este se encuentra el distrito (grupo de circuitos), a cargo de un “siervo de distrito”. Ambos siervos cumplen la función de controlar el estado de las congregaciones en el orden moral y de organización. Les siguen los superintendentes de zona y sucursal. Cada una de estas sucursales están a cargo de un director. Éstos a su vez responden a los a la central en los Estados Unidos, es decir, al cuerpo gobernante.

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