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El Big Bang y la Biblia

Por: Andrés Carrera

Llevo años asociado a un ministerio llamado “Razones para Creer”, donde científicos y filósofos examinan los descubrimientos y las ideas para dejar ver cómo cuadran con la idea de un Dios personal y cómo coinciden con los escritos bíblicos.

Uno que encuentro fascinante pero difícil de explicar, es el que intentaré aclarar en este artículo, se trata de la Teoría del Big Bang y la exactitud  con la Biblia. Esta hipótesis que ha sido comprobada matemáticamente hablando tiene la siguiente historia:

La primera evidencia científica directa para un universo producido por un Big Bang se remonta a 1916. Fue entonces cuando Albert Einstein notó que sus ecuaciones de campo de la relatividad general predecían un universo en expansión.  No dispuesto a aceptar el comienzo cósmico implicado por tal expansión, Einstein alteró su teoría para conformarla con la opinión común de su época, es decir, un universo eternamente existente. En 1925, el abad Georges Lemaître, quien era astrofísico y sacerdote jesuita, fue el primer científico en promover un evento de creación del Big Bang.

En 1929, las observaciones hechas por Edwin Hubble establecieron que las velocidades de las galaxias son el resultado de una expansión general del universo. En 1946, George Gamow calculó que nada menos que el universo expandiéndose desde una condición casi infinitamente caliente, podría explicar la abundancia actual de elementos.

Finalmente, no siendo los primeros en reconocer que el universo se expandió desde un estado extremadamente caliente y compacto, los primeros en descubrir en el año 1965, que el universo surgió de un evento de creación Big Bang fueron los científicos Arno Penzias y Robert Wilson

Sin embargo, todos estos científicos fueron eclipsados ​​por 2500 años y más por Job, Moisés, David, Isaías, Jeremías y otros autores bíblicos. Los profetas y apóstoles de la Biblia declararon explícita y repetidamente las cuatro  propiedades fundamentales del Big Bang que son:

  1. un comienzo del universo ex nihilo [de la nada] (Gen1:1; Isaías 42:5;45:18; Col.1:15 al 17; Heb.11:3)
  2. la expansión del universo en forma general y continua desde su comienzo ex nihilo (Job 9:8; Salmo 104:2; Isaías 40:22; 45:12; 51:13)
  3. las leyes constantes de la física (Gen:1: 1 al 3 y 14 al 18; Jer.33: 2,19,21 y 25)
  4. una ley de descomposición presente en todo el universo (Rom.8:20 al 22)

Estas cuatro propiedades implican que el universo tiene que enfriarse progresivamente, de una manera muy específica, a medida que se expande desde su comienzo ex nihilo. Una generalizada ley de descomposición, conocida hoy como la Segunda Ley de la Termodinámica o la Ley de la Entropía o la Ley de Murphy,  implica que cualquier sistema que se expande, ya sea la cámara del pistón en un motor de automóvil o el universo entero, tiene que  enfriarse en proporción al grado de expansión.

La noción de que la Biblia describe las cuatro características más importantes del modelo de creación del Big Bang, y que durante más de 2500 años se mantuvo sola, como único libro, que hizo tales afirmaciones sobre el universo, forma un poderoso argumento de apologética a favor de la fe cristiana y de la inspiración divina y la inerrancia de la Biblia.

Toda esta información que he colocado hasta aquí es basada en artículos hechos por Hugh Ross, astrónomo canadiense y líder del ministerio y lo que quisiera ahora es comentar algunas cosas respecto a estos argumentos.

En primer lugar, creo que es de mucha relevancia que los cristianos nos eduquemos por lo menos en generalidades de los avances científicos. Por años consumimos la mentira de que esta teoría destrozaba la noción de un Dios personal, y la realidad es, que al contrario lo prueba.

Lo siguiente es, que es una tragedia que los creyentes no seamos más curiosos, porque le tenemos miedo a que nos topemos con algo que vaya en contra de nuestra fe y preferimos permitir que las afirmaciones de los escépticos y ateos sean las que gobiernen las creencias de la opinión pública.

Si la Biblia es verdad y hay un Dios personal, entonces todo lo que encontremos en la naturaleza lo revelará a Él y no habrá contradicción entre las dos revelaciones de quién es Él: la naturaleza y la Biblia.

Los autores de la Escritura discernieron y escribieron  sobre las características de nuestro universo originado en el Big Bang porque sus escritos fueron inspirados por aquel que creó y diseñó el cosmos.  Y esta verdad solo afirma mi fe mucho más.

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