Celebremos la Recuperación

Celebrate RecoveryCelebremos la Recuperación es un programa bíblico y balanceado para ayudar a la gente a vencer sus heridas, hábitos y frustraciones.  Basado en las palabras reales de Jesús, más que en teoría sicológica, este programa de recuperación es más efectivo en ayudar a la gente a cambiar que cualquier otro.  El Espíritu Santo ha usado este programa para transformar literalmente miles de vidas y así mismo ha ayudado a mucha gente a crecer hacia una completa madurez cristiana.

Al aplicar los principios bíblicos de convicción, conversión, entrega, confesión, restitución, oración, tiempos a solas con Dios, de testificar y ayudarse los unos a los otros, encontrados consecutivamente en los ocho principios y en los doce pasos Cristo-céntricos, usted será restaurado y desarrollará una fuerte relación con Dios y con los demás.

¡Dios lo bendiga en su caminar en esta senda!

El programa de Celebremos Tu Recuperación de la Iglesia Alianza Samborondón comenzará la primera semana de Junio de 2015.  A continuación se detallan los grupos:

GRUPOS POR INICIAR, PRÓXIMAMENTE ESTAREMOS ACTUALIZANDO

 Día  Hora Sector
 Mujeres Martes  20h00 Sta Maria de Casa Grande
 Mujeres Miércoles  20h00 Las Riberas
 Mujeres Jueves  10h00 Iglesia Alianza Samborondon
 Mujeres Jueves  19h00 La Puntilla
 Mujeres Miércoles  19h00 Urdesa (Las Lomas)
 Mujeres Jueves  19h30 Miraflores
 Hombres Martes  20h00 Iglesia Alianza Samborondon

Si está interesado en integrarse a un grupo, por favor comuníquese con la encargada del ministerio, Pandy Serrano de Veloz (celular: 0999873821), la oficina de la Iglesia o escríbanos a secretaria@alianzasamborondon.org


Testimonios presentados el domingo 23 de Abril de 2017

Aracely Aguirre 

Mi nombre es Aracely soy creyente en Jesucristo en lucha con la ira, el resentimiento, el control y el sentirme con la responsabilidad de solucionar los problemas de todo el mundo.

Hace 11 años atrás escuchando el anuncio de este Ministerio por la radio donde yo colaboraba decidí asistir pero luego de un par de reuniones pensé equivocadamente que esa recuperación era solamente para adictos a las drogas y que no había espacio para mí, es más, que iba a perder mi tiempo.

Posteriormente hace 2 años nuevamente me inscribí pero me volví a salir porque aunque sonaba muy interesante, pesé que mis problemas, que ya en ese momento eran graves, no tenían mucho que ver con este programa. Hace 1 año con un divorcio a cuestas, un corazón destrozado, llena de resentimientos y enojo, decidí al fin asistir a Celebra Tu Recuperación.

Ya en CELEBRA, haciendo un exhaustivo inventario de mi vida, logré reconocer que se repetía en mí un mismo patrón de conducta en casi todas las áreas de mi vida, un ingobernable deseo de ayudar y a complacer a otros sin poner límites y con frecuencia a costa de mi propio bienestar. Pensaba que era responsable de convertirme en la solucionadora de toda situación de las personas que estaban en mi entorno (familia, amistades, trabajo, relaciones amorosas) , que esa era mi “misión en esta vida”. Esta situación terminaba siempre dejando mucha frustración y heridas en mi como mujer, amiga, hija, y hasta profesionalmente. Gastaba mucha energía tratando de asegurarme de que las demás personas estén felices, un ciclo que acumulaba en mí resentimientos y a veces hasta ira al no sentir que era retribuida. Esto me llevaba a cometer errores de los que me justificaba constantemente.

La extrema entrega hacia otras personas, aunque siempre lo hacía desinteresadamente, generaba en mí el deseo de controlar situaciones que estaban fuera de mis manos o que no me competían y así mismo tuve que lidiar por años con la frustración, ira, enojo y mucha tristeza porque muchas veces sentía que no recibía gratitud, lealtad ni era valorado lo que entregaba a los demás.

En CELEBRA he aprendido que mi insaciable deseo de complacer a otros ha evitado que establezca relaciones saludables, duraderas y profundas, también he aprendido que no puedo amar a otros sin amarme a mí misma y cuando tengo la oportunidad de ser instrumentos en las manos de DIOS, pedir Su confirmación. Que no sea yo la que decido.

Estoy aprendiendo a establecer límites en mis relaciones y dejar de tomar decisiones y soluciones para otros según lo que yo pienso que es lo mejor para ellos. Ahora soy más prudente, aprendo de las lecciones del pasado. Cuando tengo que tomar una decisión ya no me lanzo precipitadamente sino que analizo el problema antes.

Identifiqué que me afectó mucho el conocer la historia de la niñez de mis padres sobre todo la de mi papá, quien constantemente compartía el dolor que esa niñez había generado en su vida. Ese dolor de mi padre me marcó profundamente llevando encima una carga emocional que ahora entiendo se convirtió en ¨ese deseo¨ desequilibrado de ayudar a otros para que no vivan lo mismo de mi papá. Ahora y sin culpar a ninguno de ellos puedo entender mucho de mi conducta durante todos estos años y he entendido que el dolor es parte inevitable de la vida, pero que es mía la decisión de como respondo ante las heridas.

Ahora estoy en paz conmigo misma, pienso más en mí y ya la ira, el resentimiento, el control y el deseo ingobernable de querer ¨ayudar a otros¨ han disminuido notablemente.

Agradezco infinitamente a la Iglesia Alianza Samborondón, a los guías que conforman este valioso ministerio como lo es CELEBRA y principalmente a Dios por insistir siempre en que en medio de las adversidades y luchas CELEBRE lo bello de la vida y sus lecciones y a depender de Él enteramente.

Mi nombre es Aracely soy creyente en Jesucristo en lucha con la ira, el resentimiento, el control y el sentirme con la responsabilidad de solucionar los problemas de todo el mundo.


Victor Valero

Buenos días. Mi nombre es Víctor, creyente en Jesucristo en lucha contra la baja autoestima, la ira, lujuria y la falta de perdón.

Teniendo tan solo 8 años, por error involuntario de la secretaria de mi escuela me castigaron desatándose un episodio violento en mi casa que marcó mi vida. Sentí que no tenía valor, que yo no importaba y me repetía la pregunta “¿porque no creen en mí?”

A partir de ese momento, que puede sonar insignificante para algunos, se desencadenó una serie de sucesos en los que me vi envuelto por tratar de llamar la atención. Si recibía castigo por hacer algo malo, entonces hacía más cosas malas. Era consciente de lo que hacía, pero no medía las consecuencias de mis actos. Iba por la vida lleno de dolor, rencor y resentimientos. Acumulaba ira y explotaba por todo, quería desquitarme con el mundo por todo lo que sentía. Responsabilizaba a todos por mis actos, nunca nada era culpa mía y todos debían pagar por mis acciones, amigos, novias y familia. Enfoque en mi esposa toda mi ira, lastimándola psicológica, emocional y físicamente y de manera indirecta también a mis hijos.

Debido a mis actos perdí mi hogar, lo que más amaba! Fue ahí cuando aprendí a valorar lo que ya no tenía… Dios utilizó a un amigo de mi infancia para escucharme, quien apareció de la nada. Me preguntó: ¿te gustan las películas de acción? Le conteste: claro!!. Acto seguido tenía en mis manos la película “Prueba de fuego”…mi nuevo caminar había empezado. Mi amigo me invitó a la Iglesia Alianza Samborondón donde me sentí súper bien, conocí a Jesucristo, le entregue mi vida y decidí bautizarme. Las palabras sinceras y llenas de amor del Pastor Andrés durante mi bautizo me motivaron a inscribirme en Celebra, aún sin tener claro de que se trataba.

Entré al programa devastado, solo mi fe me mantenía. Fue un trabajo duro y cada semana me decía: “.Que vas a hacer ahí?.. No necesitas contarle a nadie tus problemas, tu puedes solo”. Pero poco a poco, entre las enseñanzas y el ánimo que me daban mis guías, fui dándome cuenta que no era el único con problemas y luchas; notaba los cambios que con la ayuda de Jesús se fueron dando en mi vida.

En Celebra aprendí a perdonar, permití que Jesús fuera sanando las heridas que tenía. Aprendí a pedir perdón y a enmendar mis daños. Los pasos me enseñaron a realizar un inventario regular para evaluar mis emociones y acciones para no retroceder en mi camino a la sanidad. Me rendí a Dios y le entregué a Él toda mi familia.

Fueron 10 meses de lucha, pero ahora me siento libre.

Ahora puedo decir que antes caminaba solo, pero ahora camino de la mano de Jesús y junto a un grupo de amigos sinceros, tan sinceros como jamás pensé tener.

A través de Celebra Jesús cambió mi vida. Y lo más motivador es saber que puedo ayudar a los demás con mi testimonio y decirles que hay esperanza.

Mi nombre es Víctor, creyente en Jesucristo en lucha contra la baja autoestima, la ira, lujuria falta de perdón y resentimientos.


Soy Martha Quiñonez creyente en Jesucristo, en lucha con el control, ira, rencor y falta de perdón.

Conocí del programa Celebra por el testimonio que escuche de Jessica Salcedo en mi grupo pequeño en el año 2015 y mi corazón supo que esa era la ayuda que estaba necesitando. Busqué información en la página web de la iglesia pero lastimosamente no pude entrar al programa pues estaba bastante avanzado así que decidí esperar que se volviera a abrir. Cuando escuché el primer testimonio en el culto me sentí feliz porque la espera había culminado. Inmediatamente me inscribí y lo mismo hizo mi esposo. Llegué al programa llena de problemas tanto en mi matrimonio, como con mis compañeros de trabajo y mi familia. Tenía cerca de un año de haber vuelto con mi esposo luego de una dura separación. Habíamos buscado ayuda profesional, psicológica, y aunque esto nos ayudó un poco, era apenas un granito de ayuda para los grandes problemas que pasábamos tratando de reconstruir nuestro matrimonio. Las peleas eran constantes y me sentía devastada porque mis esfuerzos por restaurar la familia daban mínimos resultados. Sentía que si avanzábamos 2 pasos, luego retrocedíamos 10. Cuando inicié el programa pude entender que la forma en la que estaba intentando arreglar mi matrimonio era incorrecta, pues el dolor que me hacía actuar de la forma que lo hacía y que causaba mis problemas no había sido resuelto y venía desde mi niñez. Fui criada en un medio muy religioso y juzgador, nunca nada de lo que hacía era suficientemente bueno. Ese medio en el que crecí y percepciones equivocadas de mi parte me llevaron a tomar decisiones equivocadas en mi juventud. Había sido criada en el evangelio pero me aparte de Dios y la iglesia por estar llena de rencor por muchas situaciones que se dieron con mis padres y la iglesia debidas a la religiosidad y juicio de las personas.

En mis relaciones siempre estaba a la defensiva y trataba mal a las personas, juzgando así como me juzgaron en el pasado. Me hice tremendamente controladora tanto de mis hijos como de cualquiera que me rodeaba, incluyendo compañeros de trabajo. Durante el programa, el descubrir que no tenía el control de mi vida fue fulminante y de gran impacto. Entendí que estaba muy pero muy equivocada al pensar que tenía control de todo. Con el paso de las lecciones fui aprendiendo que toda la ira y la falta de perdón que tenía solo me hacían daño a mí y que debía entregar TODO a Dios para poder sanarme.

Dejé la culpa a un lado entendiendo que los que me juzgaban eran hombres y no el Señor. Me di cuenta que no había perdonado realmente ni a mis padres ni a las personas que me ofendieron pero que todos tenemos errores y fallas y que si el Señor me perdona, tengo que perdonar, no convertirme en una juzgadora de los demás, siempre viendo el error del otro y siempre a la defensiva ya que todo lo que me decían lo tomaba como un ataque. Ahora cuando veo alguna situación en la que me siento atacada, en mi mente le pido al Señor que me ayude a no tomar las cosas personalmente. Fue un proceso duro, lleno de lágrimas pero que valió la pena por el resultado que hoy vivo. Ahora disfruto el día a día, UN DÍA A LA VEZ y dependo 100% de Dios al soltar mis cargas, mis preocupaciones y voluntad a ÉL. Mis compañeros de trabajo se han dado cuenta de mi cambio y ahora hasta me piden consejos.

La relación con mi esposo y el resto de mi familia ha mejorado y aunque sé que nos falta aún más estoy segura que Dios ira poniendo en nuestro camino las personas y los medios para ayudarnos.

Agradezco a la Iglesia por tener este hermosos programa que realmente cambia vidas, gracias a mi guía por las enseñanzas, a mis mentoras por estar siempre prestas a escucharme y a mis compañeras de lucha que se convirtieron en mis hermanas pues en la privacidad de las reuniones donde reina la gracia, compartimos nuestras vivencias más duras sin juzgarnos. Gracias principalmente a Dios porque tuvo misericordia de mí al sanar mis heridas y regresarme al redil. Seguiré en el proceso con Dios a mi lado y contando con mi mentora y compañeras del grupo.

Soy Martha Quiñonez creyente en Jesucristo, en lucha con el control, ira, rencor y falta de perdón.


Buenos días mi nombre es María Gracia, soy creyente en Jesucristo y estoy en lucha con mi falta de amor propio, con el control, el perfeccionismo, necesidad de ser fuerte siempre y ser aceptada.

Llegue a celebra atravesando una depresión que me negaba aceptar causada por la muerte de mi amigo del alma y con una enfermedad crónica que limita mi vida. No me había dado cuenta que tenía tanto dolor en mi corazón que me era imposible sentir mis emociones y tenía tanta gente dependiendo de mí que me sentía obligada a seguir adelante y ser fuerte de una manera que realmente no era capaz. Hace un año me diagnosticaron una enfermedad por la que padezco dolores tan fuertes que muchas veces me impiden caminar, dormir, ver, oír, coger cosas con mis manos. No pude seguir entrenando para una maratón en la que quería participar pero al mismo tiempo no me permitía dejar de sostener la máscara de mujer fuerte, alegre, chistosa y que siempre le levanta el ánimo a todos.

Aunque ya había participado de Celebra hace casi 10 años no estaba aplicando nada de lo que había aprendido y mi amiga Pandy quien ha sido mi mentora me dijo que ya iba a empezar el nuevo ciclo de celebra en esta Mi Iglesia y que yo sabía que debía empezar nuevamente el programa.

El primer mes fue muy duro y casi perdí la esperanza porque este es un programa Cristo Céntrico y yo estaba peleada con Dios de “manera irreversible”, porque sentía que me había vuelto a fallar. Sentía que Dios nos había dado la espalda y no soportaba ver por primera vez a mi esposo tan dolido y triste debido la pérdida de nuestro amigo.

Poco a poco fui recordando que no hay nada que YO pueda hacer, NADA. Entendí que YO no soy una super mujer, YO no puedo solucionar el dolor de otros, YO no puedo solucionar los problemas de todos ni que YO soy responsable de la felicidad de los demás.

Poco a poco fui avanzando, entregando a Dios el control. Luego tocó el tiempo de trabajar lo que para mí fue lo más difícil; el PERDÓN y a la persona que más me costó perdonar fue a mí misma. Tantos años que viví bloqueando lo que sentía por no darme el chance de ser débil, el no haberme permitido recibir el amor de las personas como de mi esposo y mis hijos porque para mí eso era señal de debilidad, pero sobre todo porque no permitirme amarme a mí misma.

Con la ayuda de Dios a través de Celebra pude aceptar la muerte de mi padre hace ya 29 años y la de mi gran amigo. Acepté mi enfermedad y he aprendido a vivir con ella. En resumen comencé a “aceptar las cosas que no puedo cambiar”. También comencé a trabajar en mí. Me lance al mar de la gracia de Dios entendiendo y haciendo parte de mí la verdad de que si Cristo murió en esa cruz por todos mis pecados quien soy yo para no perdonar a los demás y a mí misma. En esa Gracia volví como la hija prodiga a mi padre, El me recibió con los brazos abiertos como su hija y me enseño de su amor. Dios me mostró quien era María Gracia con todas las cualidades maravillosas que tengo y que antes era imposible para mi aceptarlas. Me enseñó que soy una mujer que ama infinitamente a su esposo y que eso no hace que yo valga menos o que sea menos fuerte. Puedo también sentir y vivir el amor que mi familia y amigos tienen para darme y el amar a los demás sin importar si alguien me cae bien o mal.

Hoy vivo una relación maravillosa con mi Padre, puedo identificar cuando estoy por caer para sostenerme en Él y si caigo Su amor me levanta. Vivo un día a la vez, muchas veces una hora a la vez, hoy se quién soy. Ya no solo veo solo mis defectos, soy capaz de ver también mis virtudes encontrando equilibrio e identidad.

Para mí en este ministerio es donde se vive el amor y la gracia de Dios, aquí encontrarás gente que posiblemente pensaras que están locas (quien no lo está) y es porque es gente que vive sin mascaras que no vive en vergüenza sino que vive en la Gracia de Dios, estoy segura de que te gustaría vivir igual.

Soy María Gracia, soy creyente en Jesucristo y estoy en lucha con mi falta de amor propio, con el control, el perfeccionismo, necesidad de ser fuerte siempre y ser aceptada.


Mi nombre es Sergio Rendon creyente en Jesucristo lucho contra la lujuria, la baja autoestima, el miedo a la soledad.

Cuando me hablaron para entrar a celebra me dio risa porque creía que este programa solo era para personas con adicciones y yo no era uno de ellos. Estaba en total negación, creía que no tenía ningún problema grave como para necesitar cambiar. De todos modos decidí hacer el programa aunque pensé que no duraría mucho en él.
A medida que fui trabajando el programa de la mano de Jesucristo, me fui dando cuenta de cuantos errores y de cuantas malas costumbres tenía en mi vida. Toda mi vida viví equivocado creyendo hacer lo correcto pero no era así. Fui encontrando la raíz de mis problemas, malos hábitos y mala conducta, de todo lo que me llevó a cometer tantos errores en mi vida. Empecé a compartir en el grupo mis cosas con otros hombres y nunca fui señalado ni juzgado. Empecé a cogerle amor al programa y a ver los resultados en mi vida.

Desde muy niño fui maltratado físicamente por mi madre, vengo de un hogar disfuncional donde nunca existió el amor. A la edad de 8 años fui abusado sexualmente y esto desencadenó en mí a ser una persona despiadada, a tomar la justicia por mis manos a querer acabar con todo aquel que quisiera hacerme daño.

No entendía el por qué de mis fracasos en el área sentimental. Me dedique a buscar amor de manera equivocada en diferentes mujeres ya que el miedo a quedarme solo me llevo a cometer muchos errores y a llevar una vida de placer desordenada.

Toda mi vida había vivido con un velo en mis ojos creyendo en una falsa sanidad, pero gracias a Dios, a mi mentor Andrés Carrera, a mis compañeros de Celebra de los cuales aprendí mucho, hoy puedo ver que tengo una hermosa familia por quien luchar. Celebra fue instrumento de Dios para cambiar mi vida y por consiguiente la de mi familia. No ha sido fácil comprender el pasado, perdonar y dejar atrás el orgullo, pero si es posible.

Tengo una gran esposa a quien amo con todo mi corazón, amo mi vida, amo y he perdonado a mi madre y aprendí que Dios no tiene la culpa de mis problemas. Cuando le entregué a Él el control de mi vida, entendí lo que es ser libre

Hoy puedo levantar mi cabeza en alto y decirle a muchas personas que no creían en mí que si se puede cambiar, que de la mano de Jesucristo se puede dejar atrás el pasado por doloroso que sea, que soy un hombre perdonado por Dios.

Hoy doy gracias a mi Señor Jesucristo, a Celebra, a mis guías y compañeros de grupo.

Hoy sirvo a Dios y he decidido poner mi vida al servicio de este maravilloso programa que cambió mi vida y la de mi familia.

Mi nombre es Sergio creyente en Jesucristo lucho contra la lujuria, la baja autoestima , el miedo a la soledad.


 

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