Alianza Samborondón
Jugando a ser Dios
julio 8, 2018

Jugando a ser Dios

No hay nada que me guste más que el control. Todo puedo soportar, pero sentir que no tengo el control absoluto es algo que no me deja vivir.

Pienso que mientras domine cada cosa seré feliz, y lo que es peor, que la gente a mi alrededor estará contenta porque soy tan bueno en eso, que ellos vivirán perfectamente bien dejando que yo me haga cargo.

Hasta que ocurre algo que no puedo controlar, en la salud, en el trabajo o en una relación, etc. y el rompecabezas se me viene abajo, toda mi seguridad se termina porque me doy cuenta que era sólo una ilusión y que realmente no tengo el poder en nada importante.

Esta es la realidad del personaje de nuestra historia de hoy, quien tiene un momento decisivo con Cristo, pero nunca cedió ante la verdad de que no poseía el control que creía tener y su destino se selló el día que no quiso entender que él no era Dios.

¿Ha entendido, que Dios tiene el control, y no usted?
Veremos la respuesta en la reflexión de esta semana.

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