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Las Primicias (2)

Por: Andrés Carrera

En esta vorágine de novedades del movimiento neo – pentecostal, todos los eneros desde hace unos 5 años, se nos enseña sobre las primicias.

Como vimos en el artículo de la semana anterior la fiesta de las primicias era una de las siete festividades judías que se celebraba para Dios, y nada tiene que ver con lo que nos intentan vender hoy.

Se nos dice que las primicias tiene estas características:

  • Cada enero hay que entregar a Dios lo primero que nos llega, ya sea, el sueldo del mes, de un día, una semana o dos. Esta es una celebración para la que usted debe prepararse durante todo el año anterior, puesto que es de suma importancia darle a Dios lo primero que nos llega.
  • Las primicias demuestran que Dios tiene prioridad sobre nuestra vida. Aparentemente según ellos, no hay nada tan importante como esa tarea, tanto así que si usted escucha el canal Enlace las primeras semanas de Enero, encontrará un sin fin de prédicas al respecto. Predicador tras predicador, le dicen a su congregación como estas primicias harán maravillas para su vida financiera y de salud.
  • Si yo santifico las primicias, Dios santifica el resto del año. Esta es la sentencia final. La conclusión inconcebible. Lo único que tengo que hacer es comprar esta especie de póliza de seguro espiritual y tendré tranquilidad. Dios que cumple sus promesas velará por mí.
  • Tienen poder de multiplicación. Tendremos abundancia lo que queda del año y todo nos alcanza debido a esto: tiempo, finanzas, recursos, salud etc. No hay poder comparable a este principio según estas personas.

Mis comentarios acerca de esta doctrina antojadiza son los siguientes:

1.- Si esto es verdad, ¿qué estamos esperando para celebrar las otras? ¿Por qué tenemos el derecho de escoger que obedecemos del Antiguo Testamento y que no? ¿Qué estamos esperando para celebrar el sábado

El Nuevo Testamento es clarísimo respecto a la ley: “Así el pecado no tendrá dominio sobre ustedes, porque ya no están bajo la ley, sino bajo la gracia”. (Rom.6:14)

No desecho la gracia de Dios. Si la justicia se obtuviera mediante la ley, Cristo habría muerto en vano” (Gal.2:21)

Podría seguir llenando este razonamiento de versículos pero creo que es suficiente para probar el punto.

2.- Si esto es verdad, ¿qué hacemos con esta declaración de Jesús?: “Yo les he dicho estas cosas para que en mí hallen paz. En este mundo afrontarán aflicciones, pero ¡anímense! Yo he vencido al mundo” (Jn: 16:33).

Como usted vera, para Jesús no hay la menor duda de que sufriremos aflicciones, y aunque creyentes e impíos las tendremos, la segunda parte del verso nos deja ver que le estaba hablando a sus seguidores.

Si usted ha vivido suficiente para poder leer estas líneas, sabe que esto es verdad, que en esta vida el sufrimiento es inevitable, y Cristo nunca prometió que nos lo evitaría, prometió que estaría con nosotros.

3.- Si esto es verdad ¿por qué nadie en la historia de la Iglesia lo ha celebrado? No lo encontramos en el Nuevo Testamento, en los padres de la Iglesia, en los grandes héroes de la fe, en ningún sitio.

De manera, que Dios esperó como 2000 años para entregar esta revelación a hombres que tienen una “unción” especial, para develar cosas que por siglos nos han permanecido ocultas.

Estos verdaderos “patriarcas” de las nuevas revelaciones de Dios tienen, según ellos, algo tan especial que han superado al papado católico romano, ya que este solo tiene autoridad divina cuando habla “ex-cátedra” pero estos señores tienen autoridad divina cada vez que se les ocurre algo y, o sorpresa, siempre tiene que ver con cosas buenas y materiales que van a suceder.

Cuando hace algunos años, decidí empezar a escribir este blog, jamás imaginé, que tendría que dedicar tantos artículos para desenmascarar a esta gente. Pero ha resultado que tienen una fuente inagotable de formas de manipulación.

Así sean muy pocos los que leen estos artículos y otros parecidos, y muchos los que siguen a estas personas, no debemos cansarnos de seguir mostrando sus falacias y ser una voz, no importa cuán pequeña, que advierta que los que enseñan estas cosas no están compartiendo lo que Jesús enseñó.

Espero que usted y yo no nos cansemos. La eternidad de algunas personas podría estar en juego.