Blog

Ángeles que toman vacaciones

Por: Andrés Carrera

Hace años escuché a un familiar de mi esposa invitarla a una reunión espiritual sobre ángeles, al que él llamó un estudio de angeleología. Mi esposa declinó la invitación, así que, además de enterarme de las cosas básicas de que son mensajeros de Dios, que nos cuidan, que tienen jerarquías y que tienen un sitial en la llamada “Nueva Era” no conozco mucho al respecto.

Pero estoy seguro, que a nadie, ni siquiera, en sus más recónditos sueños, se le pudo haber ocurrido, lo que a la denominada “pastora” o “profeta” Ana Maldonado se le ocurrió decir de ellos, que usted puede escuchar en: https://www.youtube.com/watch?v=Wy7phOq29W0 y que transcribo:

“Allá usted si se deja robar, yo no me dejo robar, prohíbo que me roben a mí, he prohibido que roben en mi casa, prohíbo que se me pierda el anillo, que se me pierda el reloj, sí, yo prohíbo que el espíritu de pérdida me quite a mí, mis propiedades.

Una vez unos  hijos vinieron de otra nación y me trajeron un regalo de aretes, de todo era, y se me perdieron, se me quedaron en el hotel y yo me levanté y le dije Señor me aparece mi anillo, mi arete, mi dije, todo lo que me dieron mis hijos, allá que los bendigo al ciento por uno y a los que me maldicen, los bendigo con la bendición que Jehová les mandó por maldecirme.

Y yo puse esas maletas para arriba, para abajo, de todas las maneras y no estaba, hasta le meto la mano en el forro, y dije los anillos se me quedaron en el hotel.

Y un día yo estoy empacando para otro viaje, y cuando yo miro en la maleta estaban todas las joyas ahí, aparecieron todas, porque yo lo he prohibido… a mí no se me pierde nada, no me da la gana. Dios se ocupa de las joyas, claro que si…Yo le dije a los ángeles, se me van y me buscan las joyas y el que la tenga se las saca y me la traen.

Los ángeles los pusieron al servicio de los santos, allá usted si los tiene durmiendo, si es que duermen…. pero mis ángeles no duermen ni de día ni de noche, tienen que trabajar…allá usted que les gusta ponerlos a dormir”.

Aparte que las construcciones gramaticales son la verdadera envidia del personaje mexicano Cantinflas, lo que esta señora dice no puede ser considerado menos que una herejía que debería merecer el repudio de todos aquellos que nos consideramos creyentes.

Esto de decir que los ángeles son “perros sabuesos” al servicio de nuestros caprichos, nos pone en roles de mangantes y no de siervos.

La Biblia narra la historia de creyentes que lo perdieron todo como Job, incluso personas que fueron privadas de su libertad injustamente como José.

La historia está llena de gente que lo dejó todo, incluso posiciones financieras importantes por seguir a Cristo y poner su vida al servicio de gente que lo necesitaba.

Pero no conozco ninguna historia de un creyente que se dedique a pedir cosas para él o ella, que crea que Dios está para complacernos a nosotros y para usarlo para mantener “nuestras” posesiones.

¿No es el cristianismo un renunciar al yo para que Dios viva en mí y transforme mi egoísmo en una vida de entrega a los demás? ¿No fue ese el ejemplo de Cristo? ¿No se negó, incluso, a pedirles a los ángeles que le den de comer o beber cuando fue tentado?

Yo creería que no hay mucho que comentar sobre esta blasfemia, pero solo quiero dejar sentado que hay dos cosas que seguirán pasando:

La primera es, seguirá habiendo gente que la siga, porque lo que muchos desean es un dios que los proteja y les de sus caprichos a los que ellos llaman “necesidades”. Por tanto, siempre tendrá mercado, ya que nunca terminará el egoísmo humano y peor cuando lo disfrazamos de religiosidad.

La segunda es, que volveré a ver a pastores reconocidos de mi comunidad y otras entrando al Miami Arena para el famoso CAP (conferencia apostólica y profética) que organiza la iglesia de los esposos Maldonado, verdaderos apostatas.

Y que a todos ellos, no les hará mella, lo que esta señora ha dicho, pues harán como que no ha han oído, o dirán que son extravagancias, o incluso llegarán a intentar defender la postura.

A ellos, principales culpables de que estas cosas sigan sucediendo, sin que toda la comunidad pastoral y de liderazgo repudien declaraciones como estas, les recuerdo, que el silencio cómplice que provoca que gente siga yendo a iglesias de este tipo está llevando a gente al infierno y que algún día, nuestro Padre nos preguntará que hicimos para evitar que seres humanos por los que Cristo murió crean estas herejías sin una voz que se levante.

¿Qué es lo que nos pasa? ¿Dónde está el dolor que debemos sentir por gente que se pierde al seguir embaucadores como estos?

Definitivamente las palabras del Señor resuenan como un grito desesperado en mis oídos “No obstante, cuando venga el Hijo del hombre, ¿encontrará fe en la tierra?” (Luc.18:8)

Cada vez más pienso que la respuesta es NO.