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La Gracia: Nuestro principal mensaje

Por: Andrés Carrera

Hay activistas sociales que critican el Nuevo Testamento porque no pueden concebir que gente de Dios no haya dicho nada acerca de la esclavitud, los violentos juegos de gladiadores, el infanticidio, y otras cosas parecidas que caracterizaban a la sociedad donde vivieron los primeros cristianos.

Realmente es sorprenderte ver la poca atención que Jesús y sus seguidores prestaron a los fallos de la cultura que los rodeaba. De hecho, Pablo va aún más allá y en su primera carta a los corintios les dice a los nuevos creyentes que juzguen a los de la fe y que no anden con aquellos que llamándose hermanos vivan licenciosamente, dejando implícito el hecho, de que si nos podemos relacionar con aquellos inmorales que están fuera de la iglesia y no reclaman para sí ser creyentes ni creer en la moralidad que el cristianismo propugna.

La pregunta que debe embargarnos a los que seguimos a Cristo es ¿por qué el silencio? ya que si ellos pasaron tan poco tiempo en eso, nosotros tampoco deberíamos, como lo hacemos, pasar enormes cantidades de tiempo y energía juzgando a los demás, porque simplemente no son creyentes y nosotros no debemos imponer (y esa es la palabra clave) nuestra moralidad a un mundo que ni siquiera abraza lo que Cristo enseñó.

Continuamente escuchamos declaraciones entre nosotros diciendo que es increíble la legislación tal o cual o un comportamiento cualquiera de alguien que no vive la fe. Nos convertimos, espero que sin querer, en verdaderos policías de la moral, que deseamos que todo el mundo viva por nuestras reglas, y nosotros adquirimos una mentalidad de víctimas acosadas por gente que nos quiere imponer su moralidad. Así empieza una mentalidad de nosotros contra ellos.

Déjeme aclarar antes de continuar que estoy convencido que debemos vivir de acuerdo a la moral y la ética cristiana, y que no permito que se me imponga como normal cosas que son parte de una vida licenciosa. Pero la diferencia debe estar en el método que usamos para dejar ver nuestras diferencias filosóficas y de forma de vida.

Empecemos entonces dejando ver que nosotros tampoco vivimos en todas sus formas la vida moral que defendemos. Fallamos porque somos peregrinos, igual que ellos, y porque en nuestro interior no vive hacer el bien de forma natural, y entendemos que lo único bueno que tenemos viene de una humilde y total dependencia de Dios que es el único justo.

Lo siguiente es considerar que es más efectivo al mostrar nuestro cristianismo: una marcha de protesta contra los legisladores que quieren pasar una ley injusta, o cuidar de los indefensos como hizo la Madre Teresa.

No quiero menospreciar lo efectivo que puede ser lo primero y a veces lo necesario que es, pero si no está acompañado de una posición de amor más que de juzgamiento, las personas que piensan diferente se alejarán del Salvador, su única oportunidad de salvación.

Parafraseando al Dr. Martin Luther King Jr., hay una verdad que no podemos dejar de lado. “La ley puede obligar a un blanco a servirle a un negro en un restaurante, pero no puede obligarlo a amar a esa persona de color, eso solo lo logra con un cambio de corazón”.

Mire la historia del cristianismo, y encontrará que el mensaje fue más efectivo mientras más alejados del poder civil estuvieron los creyentes. Observará que apenas los cristianos tuvieron ese poder, se dejaron llevar por las mieles de éste y al unir estado y religión se dieron los abusos más grandes y vergonzosos de la historia de la Iglesia, incluyendo el intentar cambiar la moral social a través de prohibiciones a diferentes cosas.

En tercer lugar, debemos olvidarnos de criticar a los líderes cristianos por acercarse a personas que tienen un poder político, que no representa lo que creemos porque por ellos también murió Jesús.

Creo que esta idea se explica mejor con un ejemplo de la vida del Dr. Billy Graham, cuando fue criticado duramente por visitar a los líderes del Kremlin ruso y no reclamar por el abuso a los derechos humanos y que haya libertad religiosa en ese país. Uno de sus críticos lo acusa de haber hecho retroceder a la iglesia 50 años a lo que el Dr. Graham respondió con esta frase que enarbola, en mi opinión, lo que un cristiano debe hacer al compartir el evangelio con aquellos que usan el poder para mal, pero que siguen siendo personas por las que Cristo murió. Él dijo: “Me siento profundamente avergonzado de haber hecho retroceder a la iglesia 50 años, he estado esforzándome mucho por hacerla retroceder dos mil años

No es necesario que desaparezcamos la gracia para dejar claro en que creemos. No necesitamos dejar de amar incluso al tirano, para dejarle ver que está mal y reclamar por sus abusos. Nunca podremos terminar con la maldad, pero si podemos presentar una alternativa que resplandece, así también como para los autores de tal maldad.

La gente tiene que conocer nuestro mensaje: No somos personas modelos de buena conducta, somos peregrinos que hemos encontrado el rumbo, enfermos que encontramos la cura y la queremos compartir.

Si ese mensaje no es claro, si lo escondemos tras posiciones políticas, tras críticas a la moral de personas que no intentan vivir en ella, entonces no lograremos lo que yo llamo la mejor venganza que hay contra un mundo hostil y decadente: Llevar a las personas a conocer a Cristo, que eso les produzca un nuevo nacimiento, y al ser nueva criatura, habrán muerto a lo que eran antes.

No necesito ni una bala para lograr eso, necesito mostrar la gracia a cada persona que conozco, de uno en uno, y será ella, la que cambiará la realidad de este planeta, porque la gracia es nuestra única esperanza.