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Cada Vez nos Deshumanizamos Más

Por: Andrés Carrera

Cuando nos exponemos a redes sociales, no cabe la menor duda, que por esos canales puede salir lo peor de un ser humano. Cosas que no se atreverían a decir en persona, brotan con una fluidez y odio que nos muestra que estamos dando rienda suelta a todo lo malo que tenemos en el corazón.

En estos últimos días he sido testigo de comentarios realmente preocupantes:

Ver en mi país (Ecuador) y en otros de la región, personas desbaratando ciudades por odio, argumentando que por etnicidad, género, creencias políticas o religiosas pueden destrozar a otro ser humano solo porque consideran que algo es injusto. Ha sido como ver la película “El Joker” pero en versión real.

No es humano acaso, por no hablar de lo cristiano, amar al que tiene ideas distintas, por lo menos respetarlas y tratarlo como un ser con valor, aunque sus ideas puedan ser incluso retrógradas.

Un amigo viendo una foto de un habitante de calle y su perro, me dijo que era una pena la situación de ese pobre animalito, porque el hombre había escogido o permitido su realidad pero el perrito qué culpa tenía de su sufrimiento.

No sería mejor buscar cómo ayudamos a ese hombre, es posible que sea un vagabundo por propia decisión, pero quizás sea una persona que necesita sentir que le importa a alguien, para poder sobreponerse y volver a empezar. Necesitamos ver al derrotado con ojos de amor y no de crítica implacable.

En mi país, surgió una historia que se ha convertido en un escándalo: Una chica va con su madre a un local de striptease masculino y por alguna razón, terminó teniendo sexo oral con uno de los nudistas mientras era filmada por un montón de teléfonos celulares que viralizaron la historia.

Es inimaginable lo famosa que han hecho a esta chica, quien pareciera estar disfrutando de su momento de gloria, haciendo videitos que se vuelven virales, como si tener sexo oral en público fuera un hecho a resaltarse.

La gente de la que hablamos ahora no son los humanistas que hacen algo por los menos afortunados, ni los intelectuales que nos pueden mostrar cómo pensar, ni la gente de fe que debido a esa fe se entregan sin pensar en el costo personal por el prójimo.

No, lo importante es quién se acuesta con quién, qué tipo de relaciones sexuales tiene en público, qué clase de bromas hacemos con los famosos memes, descuartizando emocionalmente a la persona de la cual nos burlamos.

Finalmente viene ésta, que leí en una discusión por una red social entre dos personas a quienes conozco. Uno de ellos defendía el derecho que tiene nuestra capital Quito, de volver a tener corridas de toros ya que eran muy lindas, pero que actualmente están prohibidas por una consulta popular.

El otro, con frases fuertes, le respondió que era un hombre sin sentimientos, que la matanza de toros era una crueldad sin nombre, y que nadie que se considerase humano, podría estar a favor de la muerte de animales bajo ninguna circunstancia que no fuera para comerlos.

Este debate continuó con mensajes que iban y venían, con acusaciones como retrógrado de un lado e inhumano sin sentimientos por el otro, explicaciones de que era un toro de lidia y que era preparado para ese momento, hasta hablar de hacer corridas sin desangrarlo.

Al final, y esto es lo que más me preocupa, llegaron al acuerdo de que actuar así era lo mismo que hizo el Imperio Romano contra los cristianos y Hitler contra los judíos, porque ellos no consideraban a estos grupos como humanos, y que la crueldad es comparable perfectamente entre las corridas de toros y esto.

Yo no lo podía creer, cómo podemos comparar la muerte de un animal, cruel, despreciable si lo quiere decir así, con la persecución y ejecución de un grupo de seres humanos. ¿Cuándo fue que el ser humano perdió su valor por ser exactamente eso, ser humano?

Hoy, es más duro para nosotros la muerte o sufrimiento de un animal que el de un ser humano, no tenemos el menor respeto por alguien que opina diferente a nosotros, y golpear y hasta asesinar a otro ser humano es tan común que ya ni nos sobrecogemos cuando lo vemos. Manifestarnos y dañar la propiedad privada o pública mientras golpeamos a las fuerzas del orden es algo normal.

Hoy, sólo vende la podredumbre humana, mientras más podrido más vende, y la dignidad es algo que pasó de moda. ¿Qué es lo próximo? ¿Cuál será el siguiente nivel en que diremos “que bajo que hemos caído”?

En los años setenta un cantautor brasileño llamado Roberto Carlos (no el futbolista) sacó una canción que decía “yo quisiera ser civilizado como los animales”. Será que esa canción que protestaba contra algunas cosas se volverá profética y realmente el ser humano está al borde de la extinción, porque lo que nos diferenciaba de ellos ya no existe.

Que duro es pensar, que esa humanidad por la que Cristo murió porque la ama y cree que tiene un valor superlativo, ha dejado de verse a sí misma a través de ese lente y ahora para nuestros congéneres valemos nada y a veces menos que eso.