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Cásate y sé sumisa

Hola a todos,

Les envío este artículo que me lo hizo llegar un amigo, sobre un libro que fue el más vendido de Amazon en un momento. El resumen tiene que ver con algo que hemos sostenido en este blog una y otra vez: La sumisión en la Biblia es mutua, no una orden solo a la esposa.

Que lo disfruten. Dios los bendiga.

Andrés

CÁSATE Y SÉ SUMISA

Experiencia Radical para Mujeres sin Miedo

Costanza Miriano, autora del libro publicado en español por la editorial Nuevo Inicio (propiedad de la Arquidiócesis de Granada –  España), es periodista y madre de cuatro hijos.

La ministra de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, Ana Mato, aprovechó el Día Internacional contra la Violencia de Género para pedir que se retire la obra porque no comparte «ni el título ni el contenido» y lo considera una «falta de respeto» a la mujer.

La autora dice entender que “la palabra “sumisión” pueda poner nerviosa a algunas personas”.

La irritación de las feministas es comprensible porque en el lenguaje del mundo, la sumisión es algo negativo, pero en el lenguaje cristiano, la antropología es totalmente otra. (Entrevista de ACI Prensa a Constanza Miriano, el 13 de noviembre 2013).

El feminismo fue, a su modo, una primavera, fue la explosión de una exigencia de sentirse amadas, comprendidas y valoradas. Sólo que tomó el camino equivocado, el de la afirmación de uno mismo. También nosotras acabamos entrando en la lógica del poder; en cambio, tendríamos que haber echado abajo esa lógica que rechazábamos.   (Constanza Miriano, Cásate y Sé Sumisa, ed. electrónica, pos. 898).

En la actualidad, la Fiscalía de Granada ha abierto diligencias de investigación contra el libro, y ha solicitado al Consejo Municipal de la Mujer de Granada, que está  integrado por 67 asociaciones, le remita la información respectiva para analizar si dicha publicación merece algún tipo de sanción penal.

El matrimonio es un exoesqueleto que nos defiende, ante todo, a nosotros, hombres y mujeres que hemos elegido este estado. Nos protege de nuestra inconstancia, nos viene bien. Nos anima a encontrar nuevos caminos cuando los viejos parecen no tener salida…, nos dice quiénes somos en una confrontación continua con otra persona que lo sabe todo de nosotros mismos y de nuestro egoísmo. Y es divertido.

Realmente al principio hay que suavizar muchas aristas. Sólo hay una manera de limar las aristas. Tendrás que aprender a ser sumisa, como dice San Pablo. O sea, a ponerte debajo, porque tú serás la base de vuestra familia. Tú serás los cimientos. Tú sostendrás a todos, a tu marido y a tus hijos, adaptándote, aceptando, dejando pasar las cosas, dirigiendo con dulzura. Quien sostiene el mundo es quien está debajo, no el que se pone por encima de los demás.

El Polémico Texto Bíblico:

“Las casadas estén sujetas a sus propios maridos, como al Señor; porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y él es su Salvador.   Así que, como la iglesia está sujeta a Cristo, así también las casadas lo estén a sus maridos en todo”. Efesios 5:22-24 RVR

¿Qué quiso decir Pablo?

  • ¿En qué estaba pensando el apóstol cuando escribió tal texto? ¿Qué lo motivó a hacerlo?
  • ¿Cómo se ha entendido y cómo debiera entenderse?
  • ¿Es vigente la exhortación paulina? O tan solo se trata del manejo de una situación cultural propia de su tiempo, completamente irrelevante  para hoy.
  • Se requiere una cuidadosa observación del texto y su contexto, para entender apropiadamente tanto su intencionalidad como su significado.
  • El versículo 22 de Efesios 5 no es una frase suelta, separada o independiente de lo que le precede, sino una declaración que es continuación de una frase bastante más larga que se inicia en el verso 18.

Esta oración gramatical está construida en torno a dos verbos en modo imperativo (es decir, dos mandatos) y cinco cláusulas subordinadas. He aquí una clara traducción de la frase de Pablo que refleja con precisión el original en griego. Hemos empleado formas verbales correctas, con énfasis añadidos para subrayar la estructura de cada frase:

“No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución; antes bien: Sed llenos del Espíritu,

Hablando entre vosotros con salmos, con himnos y cánticos espirituales, Cantando y Alabando al Señor en vuestros corazones, Dando siempre gracias por todo al Dios y Padre, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo. Sometiéndose unos a otros en el temor de Dios, las casadas, [ ] a sus propios maridos como al Señor, porque el marido es la  cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo y Él es su Salvador”.   

 L. Cunningham y D. J. Hamilton, ¿Por qué no la mujer?, p. 137

  • El pensamiento de Pablo al escribir está sección de la epístola gira en torno al mandato de ser llenos del Espíritu Santo, que es el imperativo por excelencia en esta larga frase.
  • De hecho, es importante notar que el verbo sujetar ni siquiera aparece en el versículo 22 del texto original. El texto literalmente dice: “… esposas [ ] a vuestros maridos…”.
  • “Sí, las esposas tenían que someterse a sus maridos, del mismo modo que estos tenían que someterse a sus esposas, y todos debían someterse unos a otros en el cuerpo de Cristo”.
  • Pablo explica de manera práctica las implicancias de la vida llena del Espíritu, confrontando el código familiar de su tiempo.

L. Cunningham y D. J. Hamilton, ¿Por qué no la mujer?, p. 138

Podríamos calificar Efesios 5:18-6:9 como el código familiar de Pablo…   Él tomó frases del código familiar que ellos conocían y expresó algo radicalmente nuevo, nacido del corazón de Dios, revelado en el jardín del Edén, y hecho posible por medio de la cruz.

L. Cunningham y D. J. Hamilton, ¿Por qué no la mujer?, p. 138

En las siguientes 328 palabras del texto griego, Pablo deletreó las responsabilidades del miembro tradicionalmente “superior” (marido/padre/ amo) del código familiar para con el “inferior” (esposa/hijo/esclavo). Esto era nuevo, chocante. No había código familiar de cultura alguna que hiciera al “superior” responsable del “inferior” en ningún aspecto.

L. Cunningham y D. J. Hamilton, ¿Por qué no la mujer?, p. 138

En la descripción que Pablo hace de la vida llena del Espíritu Santo en Efesios 5:22-6:9…

Dedicó 40 palabras, en griego, a las esposas, para explicarles la plenitud del Espíritu para que respondieran correctamente a sus maridos. Luego dedicó 150 palabras para explicar las  responsabilidades del marido para con su mujer. ¡Sin precedente!

 L. Cunningham y D. J. Hamilton, ¿Por qué no la mujer?, p. 139

“Hay pocas dudas respecto a lo que “sumisión” significaba en el mundo antiguo, donde el desdén por las mujeres era casi universal. William Barclay lo resume así: “Los judíos tenían un bajo concepto de las mujeres. En la forma judía de la oración matutina había una frase en la que el judío cada mañana agradecía a Dios que no lo hubiera hecho ‘un pagano, un esclavo, o una mujer…’ Según la ley judía, una mujer no era una persona sino una cosa, carecía totalmente de derechos legales, era posesión absoluta del marido que podía disponer de ella a gusto….”

J. Stott, El Mensaje de Efesios, p. 209

La situación era peor en el mundo helénico… Todo el tenor de vida griega hacía del compañerismo entre el varón y la mujer algo casi imposible. El griego esperaba que su mujer manejara su casa y cuidara sus hijos legítimos; el placer y la compañía los encontraba en otra parte… En Grecia el hogar y la vida familiar estaban próximos a extinguirse, y la fidelidad era absolutamente inexistente».

J. Stott, El Mensaje de Efesios, p. 209

En los días de Pablo la situación en Roma era aún peor… La degeneración de Roma era trágica… No es exagerado afirmar que toda la atmósfera del mundo antiguo respiraba adulterio… el lazo matrimonial estaba en camino a su completa bancarrota.

J. Stott, El Mensaje de Efesios, pp. 209-210

Charles Seltman confirma esto. “En el Imperio Romano”, escribe, “una niña estaba completamente bajo el mando de su padre; una esposa bajo el poder de su esposo. Ella era su bien mueble… Su vida era de tal impotencia legal que su estatus se describía como imbecilitas, de donde deriva nuestra palabra actual…”  Es en contra de este oscuro trasfondo que la enseñanza de Pablo brilla con una luz tan fuerte».

J. Stott, El Mensaje de Efesios, p. 210

Sumisión y Plenitud del Espíritu.-

La sumisión mutua es la expresión propia de la vida llena del Espíritu. Una expresión del amor de Dios que mora en nuestros corazones y se manifiesta en el aprecio y respeto profundos, por la conciencia de saber que el otro, la otra, es creado a imagen y semejanza de Dios, tan igual como yo lo soy.

“Ustedes, que honran a Cristo, deben sujetarse los unos a los otros. Las esposas deben sujetarse a sus esposos, así como lo hacen con Cristo…  Los esposos deben amar a sus esposas, así como Cristo amó a la iglesia y dio su vida por ella… el esposo debe amar a su esposa, como si se tratara de sí mismo, y la esposa debe respetar a su esposo”.               Efesios 5:21, 22, 25 y 33 TLA