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La Didache

Por: Andrés Carrera del Río

En noviembre escribí un artículo denominado “Una cosa llamada kerygma”, en donde empecé a ingresar en el tema de cómo arrancó, se mantuvo y creció el movimiento cristiano los primeros siglos de su existencia, mientras no tenían libro sagrado y eran perseguidos.

Ellos poseían como émbolos de su crecimiento y forma de vida, tres cosas: El kerygma, o sea la proclamación del evangelio en forma clara y uniforme, la didache, que son los resultados de vida práctica en una persona salva, y la comunidad kerygmática, que eran las casas – iglesias, ambiente donde se demostraba el amor de unos por otros, y una comunidad que vivía de otra forma.

Hoy, vamos a revisar el segundo de esos tres pilares: la didache.

Este documento o conjunto de documentos, no es otra cosa que los pasos para el diario vivir de un creyente, y que consideraron una norma para todos los cristianos en el transcurso de los tiempos. Algo que la gente común podía practicar. Una nueva conducta, que salía de una manera distinta de ver la vida.

C.H. Dodd en su libro “Gospel and Law” (El evangelio y la ley), identifica siete proposiciones mayores de este documento que son:

  1. Se manda al cristiano a transformar su conducta.- Por ejemplo, Pablo le escribe a los hermanos en Éfeso: “despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos y renovaos en el espíritu de vuestra mente, y vestidos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad (Ef. 4:22 al 24).
  2. Se establecen las virtudes típicas de una nueva manera de vivir.- “Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre y templanza (Gal. 5:22 y 23).
  3. Se trata la manera como un cristiano debe relacionarse apropiadamente con su familia, la base de la iglesia.- “Las casadas estén sujetas a sus propios maridos como al Señor… Maridos amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a su iglesia… Hijos, obedeced en el Señor a vuestros padres, porque esto es justo” (Ef. 5:22, 25 y 6:1).
  4. Se trata como un cristiano debe relacionarse con su iglesia (su familia extendida).- “El amor sea sin fingimiento. Aborreced lo malo, seguid lo bueno. Amaos los unos a los otros con amor fraternal: en cuanto a honra, prefiriendo los unos a los otros” (Col. 3: 13 al 16).
  5. Se describe un patrón de conducta hacia los vecinos paganos.- “Andad sabiamente para con los de afuera, redimiendo bien el tiempo. Sea vuestra palabra siempre con gracia, sazonada con sal, para que sepas cómo responder a cada uno” (Col. 4:5 y 6).
  6. Se establece cómo un cristiano debe relacionarse con las autoridades.- “Por causa del Señor someteos a toda institución humana, ya sea al rey, como superior, y a los gobernadores, como por Él enviados para castigo de los malhechores y alabanza de los que hacen el bien” (1 Ped. 2:13 y 14).
  7. Se llama al cristiano a vigilar y ser responsable.- “Sed sobrios y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar” (1 Ped. 5:8) (1).

Como usted  puede observar, empezamos por dos características internas, que derivan en otras, que son para beneficio de la gente a nuestro alrededor y que empieza con la familia, luego la comunidad y finalmente la gente que está fuera de ella.

Los escritos de los apóstoles sirvieron para confirmar las cosas que se esperaban de un seguidor de Cristo, que ya les había sido expresada de forma oral.

Imagínese usted a estas personas en el primer siglo, no eran una comunidad perfecta, pero la conducta transformada de ellos unida a la predicación del evangelio, consiguieron tres siglos de persecución por el imperio. ¿Qué tan eficaces eran estas tres herramientas, el kerygma, la didache y la comunidad, como para que a pesar de ella, el movimiento siguiera creciendo?

¿Qué tan atrayente debía ser, que cuando te unías a ella sabías que lo más probable era que tu vida terminara en martirio?

No eras creyente y podías escoger: Me quedo como estoy y vivo tranquilo en este mundo que solo me ofrece la ley del más fuerte, y donde la compasión y el amor no existen, o me uno a esta comunidad donde voy a experimentar el cariño y el cuidado de los miembros, pero que tiene el precio del casi seguro martirio para mí y para mi familia.

¿Cómo era esta comunidad, para que los beneficios superaran a los costos? Y la principal pregunta: ¿Por qué no la estamos replicando, ahora que podemos mantener los beneficios, sin tener unos costos tan altos?

La iglesia escondida de China de hoy,  se mueve igual, pequeñas comunidades de fe, donde se proclama el evangelio y se dice cómo vivir en forma práctica dicha fe en su cultura, y la gente, a pesar del costo, se une en grandes cantidades.

En lugar de eso, en occidente, estamos embebidos por el molde de templo, al que vamos una vez por semana, sin generar comunidad, lo que genera, feudalismo de parte de los líderes y nominalismo de los participantes en general. ¿Por qué es tan difícil ver que ese modelo no funciona?

No es el esquema  que nos dejaron, permite el abuso de los líderes preocupados por su propio bienestar, y no genera comunidad que cuide los unos de los otros. Ni siquiera produce un cambio de vida en la gente que profesa la fe cristiana.

Si no volvemos a poner estos tres pilares en el centro del cristianismo, mucho me temo, y por supuesto es solo mi opinión, que el cristianismo dejará de ser un referente para el mundo occidental por completo.

NOTAS:

(1).- Libro “Llegando a ser un discípulo” por Jeff Reed, página 33.