Blog

Enfrentando la disonancia cognitiva sobre la gracia

Hola a todos,

Quiero tratar el tema de cómo la gracia nos hace personas con un sistema de creencias, totalmente distintas al sistema religioso que existe. Para empezar quiero compartir este artículo, que nos permite ver a que nos lleva ser recibidos por la gracia de Dios.

Dios los bendiga,

Andrés Carrera del Río

Por  Kenneth R. Samples

Académico Principal de Investigación,  Reasons to Believe

Artículo Original:

CONFRONTING THE COGNITIVE DISSONANCE OVER GRACE

24 de Abril de 2018

La enseñanza del cristianismo histórico de que la salvación es únicamente un regalo de la gracia de Dios está en desacuerdo con todas las demás religiones del mundo.

El Nuevo Testamento enseña explícitamente que la salvación no se gana con el esfuerzo moral humano, sino que es un regalo divinamente impartido o  donación ( χάρις [ charis ] es la palabra griega del Nuevo Testamento para “gracia” y significa “favor inmerecido”). El cristianismo histórico afirma que la salvación se obtiene solo por la gracia de Dios, exclusivamente por medio de la fe en la vida, muerte y resurrección únicas de Jesucristo.

Una Religión de Gracia, No de Autoayuda.-

El cristianismo, en su esencia,  no es una religión de autoayuda sino de rescate divino. El apóstol Pablo resume la fórmula de la gracia de la salvación en el Nuevo Testamento de la siguiente manera:

8 Porque por gracia ustedes han sido salvados por medio de la fe, y esto no procede de ustedes, sino que es don de Dios; 9 no por obras, para que nadie se gloríe. 10 Porque somos hechura Suya, creados en Cristo Jesús para hacer buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviéramos en ellas.

Efesios 2: 8–10 (NBLH)

Y aquí hay otro pasaje fundamental donde el apóstol Pablo nuevamente explica la relación específica entre la gracia, la fe y las buenas obras:

11 Pues la gracia de Dios ya ha sido revelada, la cual trae salvación a todas las personas.  12 Y se nos instruye a que nos apartemos de la vida mundana y de los placeres pecaminosos. En este mundo maligno, debemos vivir con sabiduría, justicia y devoción a Dios, 13 mientras anhelamos con esperanza ese día maravilloso en que se revele la gloria de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo. 14 Él dio su vida para liberarnos de toda clase de pecado, para limpiarnos y para hacernos su pueblo, totalmente comprometidos a hacer buenas acciones.

Tito 2: 11–14 (NTV)

Por lo tanto, las Escrituras nos informan que somos salvos por gracia, no por obras. Pero esa misma gracia salvadora motiva al creyente a buscar y dedicarse a la piedad (las buenas obras). Así que aquí está la enseñanza bíblica enumerada:

  1. La salvación es por gracia.
  2. Llega por medio de la fe (en Cristo).
  3. No es ganada ni merecida por las obras.
  4. Pero la gracia salvadora motiva a realizar buenas obras.

Así, las buenas obras son el fruto, pero no la raíz de la salvación.

O, como decían los reformadores protestantes sobre la relación entre la fe y las obras, “la fe sola salva, pero la fe salvadora nunca está sola”. A Martin Luther le gustaba decir que la fe salvadora siempre está preñada de buenas obras.

La Disonancia Cognitiva sobre la Gracia.-

Dado que la gracia de Dios  es el componente indispensable en nuestra salvación, parecería obvio que, como  receptores de la gran generosidad de Dios, deberíamos esforzarnos para permitir que esa gracia nos transforme.

En otras palabras, dado que Dios ha sido asombrosamente misericordioso hacia mí, ¿cómo puedo al menos no esforzarme  en ser misericordioso con los demás? Pero ahí es donde encontramos la disonancia cognitiva (el estado y la tensión psicológicos de tener pensamientos, creencias o actitudes inconsistentes).

Cuando digo que la misericordia de Dios hacia mí es lo más importante en mi vida, pero muestro poca o ninguna misericordia a los demás, entonces mis acciones están en conflicto con mis creencias más profundas.

He conocido a cristianos que predican, enseñan e incluso chillan: “¡LA SALVACIÓN SOLO POR LA GRACIA!” Pero sus vidas muestran muy poca gracia hacia otras personas. De hecho, esta disonancia cognitiva triste y profundamente desconcertante es una con la que personalmente lucho. Porque si la gracia acerca de la cual predico y enseño está, a todos los efectos, ausente en mi tratamiento de los demás, entonces, sin duda, esa disonancia cognitiva es evidente para todos. Sin embargo, por la gracia de Dios, sé que esto es un problema, y me molesta. Entonces percibo y siento la disonancia interna. Pero le he pedido al Dios trino que me transforme, al menos para que la disonancia no sea tan notoria.

Los cristianos, como pecadores perdonados que tienen un largo camino por recorrer en el proceso de santificación, siempre lucharán con el problema de creer una cosa pero actuar en conflicto con esa creencia. La hipocresía es un problema al que se enfrentan todos los cristianos. Por lo tanto, hay malas noticias y buenas noticias. La mala noticia es que los cristianos somos muy probablemente más pecaminosos de lo que nos damos cuenta conscientemente. Pero la buena noticia es que Jesucristo es ciertamente un Salvador mucho mayor de lo que estamos conscientes.

Esforzándome por Ser una Persona Misericordiosa.-

Obviamente no es fácil tratar a todas las personas con gracia y caridad. Eso puede ser especialmente cierto en las redes sociales y la web. Pero creo que Dios bendice grandemente nuestros intentos sinceros aunque imperfectos de ser respetuosos y amables con los demás. Si nuestras creencias teológicas más profundas afirman la gracia inconmensurable de Dios hacia nosotros, entonces la extensión lógica y moral de esa creencia es la de esforzarnos en tratar a otras personas, tal vez sobre todo las personas con las que no estamos de acuerdo, tan amablemente como sea posible.

Incluso en mi lucha para llegar a tratar a los demás con gracia, yo estoy agradecido por el favor inmerecido de Dios hacia mí.