Otra Controversia Absurda

Por: Andrés Carrera del Río

Nuestro mundo está lleno de cosas absurdas. Las redes sociales han incrementado el odio y ponen contra la pared a personas que quieren ser populares por sus opiniones, tanto que a menos que estén dispuestos a generar enemistad de alguien, mejor no discutan nada.

En estos días, han arrinconado al papa Francisco, por decir que la iglesia a la que él representa, no bendecirá uniones homosexuales, lo que generó una lluvia de críticas por parte de los sectores que apoyan la unión de dos personas del mismo género, calificándolo de homofóbico y de no mostrar amor hacia ese sector.

Yo no soy quien, para defender al papa Francisco, ya que no profeso las creencias de él, pero considero que es necesario darle algo de lógica a la posición que asumo los seguidores de Jesús tenemos ante esta realidad, y entiendo que cada vez que uno toca el tema o es catalogado como odiador o un defensor de los homosexuales, así que no me sorprenderá que suceda de nuevo.

Así que aquí van algunas reflexiones:

  1. La homofobia es algo que un cristiano no puede tener, porque odiar a alguien, sin importar la razón es pecado. Cualquier discriminación va contra nuestro mandato de amar a todos como Jesús los ama.
  2. Que le digamos a los homosexuales, la forma como deben vivir, muestra prepotencia, ya que sugiere que nosotros tenemos una calidad moral que el colectivo no tiene. Si esa es la vida que ellos desean debo respetar su elección.
  3. Una cosa es amar y otra muy distinta decirle a lo malo bueno y a lo bueno malo.
  4. El homosexualismo es una elección, como lo es mentir o ser mujeriego, nadie nace homosexual, y si alguien lo cree, simplemente explíqueme cómo ocurre, ya que, al no haber reproducción, el gen que generaría esta predilección, no puede ser heredado bajo ninguna circunstancia.
  5. Al ser una elección, no podemos tratarlo como algo peor que tener un vicio o ser infiel, sin embargo, la hipocresía de las instituciones denominadas cristianas es tal que aceptamos como miembros, y miembros importantes incluso, a gente que sabemos tienen varias parejas, plata mal habida y cosas por el estilo, razón por la cual, los grupos homosexuales se sienten excluidos, ya que para Jesús no hay diferencia entre un pecado y otro. Es aquí, donde la controversia se hace indefendible para ciertas instituciones cristianas ya que la discriminación es notoria. Puedo bendecir a gente que sé que no se comporta como creyentes en un montón de áreas, pero me niego a hacerlo con los de diferente orientación sexual.
  6. No entiendo por qué la comunidad homosexual desearía ser bendecida por una iglesia que manifiesta ser representante de una persona que dijo con claridad que tenemos que transformar nuestra conducta, porque ese es el testimonio claro que Jesús vive en nosotros. Comprendo que para la mayoría del público la relación con Cristo es un ritual que se hace, sin importar cómo vives los principios cristianos, y entonces, tan mal llevo yo mi vida como cualquier otro que comete un pecado distinto, y si el cristianismo fuera rituales tendrían toda la razón.
  7. Me niego a ser o unirme con odiadores de homosexuales por mucho que ellos quieran invadir a mi familia con sus creencias. No estoy de acuerdo y no permitiré que nos obliguen a aceptar esto como algo “normal” de la misma forma que me niego a aceptar que un hombre puede ser un mujeriego y ver el sufrimiento de su esposa como algo que no es muy grave. En ambos casos intentaré amar al que lo hace, pero será muy claro que esa conducta no muestra una relación con Cristo, porque no hay cambio de vida, sin importar si un “representante” de una iglesia lo bendice o no.
  8. Si yo quiero vivir de acuerdo a mi forma de ver el mundo tengo perfecto derecho a hacerlo, lo que no puedo es obligar a una comunidad que no acepta ese comportamiento que me de una “bendición” aunque ellos no crean que eso está bien. ¿Tiene eso alguna lógica? ¿Por qué necesito la aprobación de ellos?

Entiendo la no discriminación, pero demandar esto, o creer que esto reivindica sus postulados como algo que está bien, en mi opinión es disparatado. Yo no necesito que otra persona apruebe mi manera de vivir para pensar que es la mejor, con que no me persigan por ello, tengo más que suficiente.

Hemos pasado de solicitar no ser discriminados, ha exigir que el ser homosexual me otorgue derechos especiales pues soy una minoría, como los indígenas o afros. Querer que los que sostienen que dicha conducta está mal, me aprueben y no solo eso, sino que me afirmen que su Dios, en quien yo no creo, está de acuerdo con mi manera de vivir, no tiene sentido.

Qué tal si nos quedamos con “respeto su forma de ver la vida, lo amo como una persona que tiene un valor enorme puesto que mi Dios murió también por usted, no lo voy a discriminar y usted también va a respetar mi punto de vista de que su comportamiento es errado”.

Usted puede seguir pensando que los creyentes somos hipócritas retrógrados y nosotros continuar adelante sin teorizar que, si usted no se une a nuestra causa, es menos ser humano y por lo tanto eso me da derecho a atacarlo de cualquier manera.


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