Nos mintieron

Por Oscar Ramírez.

A todos nos pasa, que por mucho tiempo creímos en cosas que al final terminan siendo mentiras y los ejemplos son innumerables, pero quiero enfatizar en uno: “el que me quiere me tiene que aceptar como soy”.

Han sido innumerables las ocasiones en las cuales hemos dicho o escuchado esta frase en otras personas, y es impresionante lo potente del mensaje que nosotros damos al mencionarlo. Primero, es el hecho de aceptar que tenemos muchas situaciones por las cuales cambiar pero que no existe el ánimo de hacerlo; y segundo, es darle la menor importancia a la persona que nos escucha.

En esta parte es donde podemos decir “Nos mintieron”:

  • Nos mintieron al decirnos que tenemos muchos problemas pero que los mismos no son tan importantes como para tratarlos
  • Nos mintieron al decirnos que valemos tan poco que es normal vivir en depresión por decisión y actitudes que nosotros tomamos ante los demás
  • Nos mintieron al decirnos que no hablar de lo que sentimos es lo correcto, porque hacerlo es señal de debilidad
  • Nos mintieron al decirnos que Dios nos hizo de esa forma y así nos ama
  • Nos mintieron al decirnos que la persona que quiera estar con nosotros debe aceptarnos tal y como somos
  • O peor aún, nos mintieron al decirnos que el producto de lo que somos es por el maltrato de nuestros padres o quienes nos cuidaban de pequeños y por eso el porqué de cómo somos ahora

Haciendo referencia a lo último me acordé de una situación en la cual me encontraba junto a mi esposa conversando con una pareja de amigos y uno de ellos dijo una frase que hasta el día de hoy la recuerdo, cito:

“la persona que es adulta es emocionalmente responsable de lo dice y siente y no debe estar culpando a los demás de lo mal que le va”

Es importante señalar que el hecho de haber aceptado una mentira por muchos años, no la convierte en verdad. Hay tiempo para todo en esta vida, sobre todo para cambiar lo que nos aqueja.

  • La verdad es que nuestros problemas son importantes y debemos tratarlos
    Dios es nuestro amparo y nuestra fortaleza, nuestra ayuda segura en momentos de angustia. (Salmo 46:1-2)
  • La verdad es que vivir en depresión no debe ser parte de nuestra rutina diaria y que necesitamos ayuda porque definitivamente no podemos solos.
    Porque yo, el Señor, soy tu Dios que te toma fuertemente de tu mano derecha y te dice: No temas; yo te ayudo (Isaías 41:13)
  • La verdad es que hablar de lo que sentimos, es el inicio para ser libre de lo que nos atormenta.
    Cristo nos libertó para que vivamos en libertad (Gálatas 5:1)
  • La verdad es que Dios nos ama y quiere perfeccionarse en nuestras debilidades.
    Te basta con mi gracia, pues mi poder se perfecciona en la debilidad (2 Corintios 12:9)
  • La verdad es que no se trata de que nos amen como somos (con nuestros errores) sino que por amor propio y amor a los demás busco ser alguien mejor para tener algo que dar.
    El que ama la instrucción ama el conocimiento (Proverbios 12:1)
  • La verdad es que no hay un manual para ser buenos padres y que ellos también fueron marcados por los suyos y que intentan ser la mejor versión para nosotros.
    El que perdona la ofensa cultiva el amor; (Proverbios 12:1)

En fin, hay mentiras que hemos escuchado y aceptado, pero una situación que marca un antes y un después en nuestras vidas es la llegada de Dios. Él es ese valor agregado que podemos tener cuando tengamos tantas situaciones que nos quieran disminuir de lo que somos, recordemos qué es lo que dice Dios de nosotros; porque siempre será así, vamos a tener mucha gente que nos quita o nos quiere dar valor según su opinión y definitivamente no vamos a poder complacer los estándares de todo el mundo.

El hecho de saber lo que dice Dios de nosotros definitivamente nos ayudará a recordar que somos más que una opinión o una situación difícil de salir, que en realidad nos define su presencia en nuestras vidas. Algo que me ayudó mucho fue reconocer que no podía solo y empecé asistir a un ministerio llamado Celebra, en el cual me ayudaron a entender las mentiras que había aceptado en mi vida, pero al mismo tiempo saber cuál es la verdad y lo mucho que valgo para Dios.


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