Meditación: El acceso a la oración efectiva.

Nosotros los occidentales no estamos acostumbrados a meditar, hemos dejado que las definiciones de “nueva era” llenen ese vacío. Pero al contemplar la vida de Jesús, los apóstoles y la iglesia naciente, el detenerse por un momento y reflexionar en las verdades de Dios era clave para tener un tiempo de oración eficaz y profundo, completamente lejos de las superficialidades que en ocaciones caemos al orar.
Esto no significa que Dios no nos escuche ahora, Él sí lo hace, pero al mismo tiempo desea asombrarnos con quien es Él, y anhela abrir nuestros ojos para que podamos contemplar su actuar en medio de nuestra realidad, y así encaminarnos en una adoración de su grandeza, que nos llenará de gozo y alegría a pesar de cualquier adversidad.
Al pensar en este año que está finalizando, somos llamados a meditar más que nunca en la verdad, que es nuestro Señor mismo, y vivir tranquilos y confiados que el porvenir está en sus manos.